En casa

19 10 2008

Ayer recordaba cuando me mudé a Madrid, hace tan sólo trece meses. Salí de Atocha con una maletilla y un portátil y cogí un taxi que me llevaría a Noviciado, el primer sitio en el que viví. Al ir subiendo por el Paseo del Prado me sentía feliz, muy feliz. Me recuerdo a mi misma mirando a través de la ventanilla con los ojos muy abiertos y una sonrisa nerviosa. Sabía que esa ciudad guardaba muchas cosas buenas para mi, y las tenía más cerca que nunca. No me equivoqué.

Ayer volvía a Bucarest después de una semana de cientos de kilómetros por distintas ciudades dentro del país. Y volví a tener esa sensación. Las avenidas que al principio parecían todas grises e iguales, ahora ya tenían nombre; la rotulación de las tiendas no me parecía tan estridente, incluso era legible; los cables no eran tantos, alguien me esperaba para cenar y tenía ganas de llegar a mi casa. Hace sólo seis semanas mi hogar estaba a varios miles de kilómetros de aquí, pero hoy ya me siento en casa. El sol baña mi salón y Peyroux suena mejor que nunca.


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9 respuestas

19 10 2008
JMER

Me alegro de que sonria Boss.

El sol siempre llega a brillar en todas partes.

19 10 2008
banyuken

No sabes cuánto me ha alegrado leer el contenido de este post.

19 10 2008
Mario

te-lo-di-je.

Un besazo

19 10 2008
Mninha

Es curioso, pero uno siempre encuentra un hogar cuando menos se lo espera. Me alegro de que lo hayas encontrado y de que estés bien. Besos.

20 10 2008
valaquia

El pensamiento inmediatamente posterior a esto, fue para ti, Mario. Recordé que me habías dicho que pasaría.

Gracias a todos.

24 11 2008
Peter Griffin

Un poco tarde, pero bienvenida!

27 11 2008
valaquia

Bienvenida?

A donde?

Quien es usted??

16 03 2009
Alvaro

Que bonito post, lo cierto es que cuando un lugar te acoge, con el tiempo se convierte en tu casa.

27 03 2009
torsimany

Bucarest, sin ser bonita, cálida ni acogedora, tiene algo que se acaba metiendo en el código genético de los loquitos que acabamos habitándola. Para mí, al muy poco tiempo de llegar, ésta era mi casa.

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